Ayer estuve en un acto político en el que representantes de varios partidos hablaban de las diferentes "medidas" que proponían para la próxima legislatura.
La verdad es que todo empezó moderadamente bien. La gente era feliz y los políticos se gustaban, todo parecía útil hasta que en un momento determinado se torció. No sé quién empezó, pero la verdad es que da igual, hubo un enzarce en el que los dos grandes partidos parecían chiquillos, ¡tú también!, ¡pues tú más! Todo mientras los dos partidos minoritarios invitados daban saltos y pataletas para hacerse notar. Frente a esto la "afición", porque sí, era eso lo que parecía, una afición de fútbol replicando a voces lo que los políticos se afanaban en decir como verdad, aplaudiendo los regates de sus estrellas y pidiendo tarjeta por las palabras del rival.
En este "buen" clima de diálogo se me ocurrió preguntar acerca de la situación de los jóvenes cualificados en España, de el poco reconocimiento que hay por parte del mercado y de la difícil solución que se presenta ya que para muchos de nosotros, los que supuestamente tenemos que "tirar del carro", la única vía de futuro aceptable pasa por irse fuera del país.
Lo que ocurrió a continuación fue una sucesión de emociones y matices desde el vómito al llanto..... las respuestas que se me dieron fueron las que das a un niño cuando te pregunta dónde está su abuelo muerto.... Unos que si iban a reforestar los bosques y que necesitan muchos ingenieros forestales... Otro que sí becas de primer empleo.... Otros que si la vida puede ser maravillosa salinas... El único que tuvo la valentía de mirarme a la cara públicamente me dijo que no había ninguna solución especial pensada, que si la economía mejoraba, nuestra situación también lo haría....
Todo esto es suficiente para perder la ilusión pero aún podía ser mejor cuando, una vez terminado el debate, un participante se me acerco para decirme aquello que tiró mi alma a los pies. Que me fuese fuera, que en España las posibilidades son muy malas para alguien como yo...
Conclusión: Tengo 26 años, una titulación como Ingeniero de Telecomunicación y parece que sobro en este país. Ah, por cierto, tengo trabajo así que tampoco me puedo quejar...
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