Desde el nacimiento de este sistema operativo son muchas las expectativas que se han generado.
Parece innegable el hecho de que actualmente es el rey de lo que se ha venido a llamar como "Smartphones". Por otro lado su incursión en el duro mercado de las tablets con su versión 3.0 no hace sino confirmar que la apuesta de Google es firme.
Sin embargo, creo que uno de los momentos que más incertidumbre han proyectado sobre este sistema operativo fue la pasada adquisición del grupo Motorola Mobile por parte de Google. Muchos consideran que este movimiento compromete el futuro de Android, pues se recuerda el caso de Symbian. Es decir, sistemas que nacen crecen fruto de la apuesta de varios fabricantes pero que al final acaban siendo monopolizados por uno solo y desechados por los demás. Prueba de esta incertidumbre es que Samsung siga apostando fuertemente por su sistema operativo Bada con su (a fecha de hoy) versión Beta 2.0.
Aunque el futuro es incierto hay hechos que dan esperanza, como por ejemplo el reciente anuncio de la nueva versión de Android con nombre en clave Ice Cream y la noticia que ha motivado este blog: Si bien no será en su inminente versión Ice Cream, las nuevas versiones de Android estarán optimizadas para arquitecturas Intel. Es decir, ya no se limitará a procesadores ARM sino que se extenderá a plataformas basadas en arquitecturas x86. Parece que esto garantiza la continuidad de este sistema operativo como referente en la industria. (La noticia entera la podéis encontrar aquí) y aviva la guerra entre Intel y ARM para hacerse con el mercado de dispositivos móviles.
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